De hecho, a veces parece que, más que pensar en «radicalizar» la democracia, la máxima prioridad es defenderla de las fuerzas que la amenazan insidiosamente desde dentro. Parece que el triunfo de la democracia sobre su adversario comunista, en vez de reforzar sus instituciones ha contribuido a debilitarlas.
Ernesto Laclau